sábado, 6 de agosto de 2011

Algo personal para variar.

Hoy venia caminando por la calle a eso de las 2am mientras un amigo sacaba su celular para ver que mensajes tenia y yo pensaba ¿ Como pase de tener una vida totalmente distinta a esto? Es difícil imaginar desde el lugar en el que me encuentro ahora como hace 4 años mi vida era totalmente distinta a lo que es hoy. Hace 4 años mi rutina diaria comenzaba a las 5:00am, metro, caminatas, miles de personas en las calles, edifcios, concreto, inseguridad, bares decadentes, ahora 4 años después es todo silencio, aridez, "buenas costumbres", previsibilidad. ¿Que tan bueno es esto?

Por un lado veo lo positivo, las posibilidades de que me roben o me maten son bajas y eso me tranquiliza. Además, nunca antes estuve tan cerca de mis pensamientos ¿ será por que nunca tuve que caminar 20 cuadras al día practicamente sin toparme con nadie en la calle, solo con el ruido del viento de fondo? eso quizás me hizo encontrarme con lo que realmente pienso y que antes estaba acallado por el ruido de la ciudad.

También es importante la aparente tolerancia que existe, y digo aparente porque esto es practicamente un pueblo y si bien la gente parece que no le importa lo que haces realmente si le importa y si está pendiente. Para mi lo importante es que no existe la cultura de la mala educación de burlarse del otro descaradamente solo porque es distinto, porque se viste distinto o por cualquier otro motivo. Algo que me ha llamado la atención y que he asimilado con gran placer es la falta de frivolidad en la gente. La sociedad venezolana es demasiado frivola y para muchos es un pecado si quiera repetir la ropa al siguiente día, aquí eso es practicamente lo normal, y bueno siempre y cuando este limpia te puedes poner la misma ropa 4 veces a la semana  ¡ y todo perfecto!

El trato es otra cosa a destacar, la gente de esta provincia es muy respetuosa en cuanto a eso, si tratas de usted te van a responder de la misma manera y la gente nunca te va a salir con comentarios fuera de lugar, se puede tener un trato formal y respetuoso con quien no te interesa tratar mucho y eso me parece ideal. Obviamente esto cambia de región en región ya que en otros lugares como Buenos Aires la gente si es más extrovertida en el trato.

El lado negativo. cada año que pasa son menos las cosas negativas que tengo por decir ya que muchas cosas se van convirtiendo en cotidianas y lo raro sería ver lo contrario pero bueno entre los aspectos negativos está el que se conoce a mucha gente pero se llega a entablar algo de confianza con muy pocos. Siempre hay una mezcla de respeto con desconfianza y aburrimiento que hace todo mas complicado a la hora de hacer amigos. Digamos que todavia hay cierto moralismo en los habitantes del interior que sale a flote cuando conoces más a fondo a una persona y yo en particular que de moralista no tengo nada se me hace difícil entablar relaciones de amistad con personas así. Pero a veces encuentro a la gente incluso más reflexiva, hasta ahora no he encontrado a la primera persona que solo me hable de ropa, de mujeres, de regueton, de la vida de los demás y bueno eso me alegra, haber dejado atrás esa filosofía del pana-mujeres/hombres-playa-regueton-ropademarca-cerveza-estrenos-diosylavirgen que tanto detesto

La misma geografía del lugar te recuerda diariamente que estás en medio de la nada, que estás muy lejos de todo, que o te adaptas o te vas. Yo me adapte y hoy día me resultaría extremadamente complicado llevar una vida citadina.

3 comentarios:

  1. Está buenísimo el blog. Aportas tips interesantes y coincido con muchas de tus impresiones. Haré mi aporte sobre Buenos Aires:

    Una de las cosas que al principio noté fue el tema de la confianza. A mis compañeros de clases al principio les costó un poco abrirse a los estudiantes extranjeros, pero eso fue pasando con el tiempo. Lo mismo con los vecinos. Sin embargo puedo contar con los dedos de una mano los amigos argentinos que tengo.

    Cuando llegué, me pegó muchísimo el tema de las personas malhumoradas. Pensé que su forma de tratarme era por algo personal, pero después entendí que no es así. También el invierno como que vuelve todo muy gris. En primavera veo a más personas sonreir. A propósito de la sonrisa, mis compañeros argentinos me decían, no con malas intenciones, que me la pasaba sonriendo y riéndome todo el tiempo -normal, típica risa de venezolano-.

    Me he dado cuenta que las mujeres casi no usan perfume y si lo llegan a usar es muy poco. Supongo que tendrá que ver con la misma idea de la superficialidad que comentabas en uno de los post. La gente aquí es muy natural. A nadie le importa y nadie se mete contigo si te da la gana de ponerte un frutero en la cabeza o los zapatos de la temporada pasada. No es esa cultura de la criticadera y del consumo de marcas.

    Hay mucho uso de las bicicletas y les gusta hacer ejercicio por salud. Se ve en las calles y en los parques mucha gente patinando, trotando los domingos y eso me parece genial. También me encanta el uso que le dan al espacio público, la gente lee y estudia en las plazas, las hacen propias. Algo muy lindo es ver a muchas personas con perros mestizos y adoptados.

    Los fines de semana está todo super tranquilo, las calles medio vacías. Otra cosa es el transporte público que funciona muy bien -salvo la estética de las estaciones de Subte que no es muy linda ni limpia-. Hace poco perdí mi tarjeta SUBE y me reintegraron el saldo que le quedaba. Se quejan mucho del tráfico, pero la verdad no me ha parecido tan endemoniado.

    Una diferencia con las cosas de Venezuela, es lo de los paquetes del mercado que no te los llevan a la casa -solo si los pides delivery-. La primera vez que fui al mercado no sabía esto y el bolsero se me rompió en plena calle. Tuve que comprarme mi "changuito".

    Hay muchas cosas para hacer en Buenos Aires, muchas ferias, muchos eventos, está llena de rincones y museos para todos los gustos, tiene una amplia oferta cultural y musical, a toda hora. No te aburres. Es increíble ir en el colectivo y contar a más de una persona leyendo.

    Entre otras cosas, también me cambió mucho lo de los horarios aquí, la hora de levantarse. Casi todo arranca a las 10, las tiendas mueren temprano, el banco muere los fines de semana. Tampoco hay bancos en los centros comerciales.

    Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo. Hay cosas que también son tan burocráticas como en Venezuela y como en cualquier lado, algunas funcionan peores. Por ejemplo, aquí sufro demasiado con los bancos, cosa que no me pasaba allá. Se tardan mil para actualizarte un dato, te dicen que te van a llamar y no te llaman, los estados de cuenta te llegan al ratote y así.

    El papel aquí me parece muy caro y muy malo. Las servilletas de los restaurantes son casi de periódico. Las bolsas también son malas, se rompen de nada.

    Casi todo puedes pedirlo delivery. Hay una pizzería en cada esquina y muchas palabras y gestos de origen italiano por la herencia marcada de los inmigrantes. Algo que extraño bastante es un buen perro caliente de Plaza Venezuela, un buen chocolate, un Nestea bien frío y un jugo de frutas super resuelto.

    Es curioso que los kioscos de periódico no vendan chucherías como allá. Las chucherías se venden en tiendas aparte. Otra cosa curiosa es la venta de cotufas dulces en el cine. Yo me volví adicta.

    Esto es lo que ahora me viene a la mente sobre la ciudad, espero que sirva de algo :)

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  2. Me encanto lo que escribiste Kalei2copik

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  3. Muy buenos ambos comentarios, me encantaron

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